jueves, 25 de noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

A MI HIJO ADULTO


Mis manos estaban ocupadas todo el día.
No tenía mucho tiempo para jugar
Los pequeños juegos que me pedías.
No tenía mucho tiempo para contigo estar.

Tenía que lavar tu ropa, coser y cocinar,
Pero cuando venías con tu libro de colorear
Y me pedías que disfrutara de tu diversión,
Yo te decía: Un poco más tarde, hijo

En la noche te arropaba con seguridad.
Y escuchaba tus oraciones en la claridad,
Luego de puntillas la puerta cerraba con suavidad...
Me hubiera gustado quedarme un minuto más.

Pero la vida es corta, los años pasan volando...
Un pequeño niño creció muy rápido.
Ya a mi lado él no va a estar,
Sus preciosos secretos para confiar.

El libro de colorear guardado está,
Ya no hay juegos que jugar,
Ni besos de buenas noches, ni oraciones que escuchar...
Todo eso en el pasado se va a quedar.

Mis manos, una vez ocupadas, están quietas.
Los días son largos y difíciles de llenar
Desearía poder volver a tras y hacer
Esas pequeñas cosas que pediste en ese ayer.

Anónimo

Los padres tienen muchas cosas que hacer y horarios que cumplir. Sin embargo, los abuelos casi siempre son diferentes. Aun cuando tengan muchas cosas que hacer, comprenden que nada es tan importante como jugar con un nieto. Los niños no se quedan pequeños por mucho tiempo.

El llamado de Dios en la vida de un abuelo es a nunca estar demasiado ocupado para los nietos.

Eclesiastés 9:10
Todo lo que venga a la mano, hazlo con todo empeño.

¿Que significa ser padres?

video

lunes, 15 de noviembre de 2010

NIÑOS JUGANDO



PARA LOS NIÑOS ES MUY NECESARIO EL PASAR LA MAYORIA DE TIEMPO JUGANDO.
Pero tambien buscamos que ellos aprendan y puedan poner en practica dia a dia su aprendizaje.

Cada dia ellos aprenden algo nuevo...
Jugar además de ser indispensable, forma parte del ADN del pequeño.
El niño aprende a conocer las distintas partes de su cuerpo (manos, pies, etc.) con el juego.
Através del mismo, explora las cosas que lo rodean, realizan sus primeros experimentos de "física" (tira objetos al suelo, intenta atrapar los rayos del sol, etc.) y se divierte escuchando sus propios gorjeos (la-la, da-da). Poco a poco, toma conciencia de sí mismo y del mundo que lo rodea...


¿Qué es Jugar?

Es el primer acto creativo del ser humano. Comienza cuando el niño es bebé, a través del vinculo que se establece con la realidad exterior y las fantasías, necesidades y deseos que va adquiriendo. Cuando un niño toma un objeto cualquiera y lo hace volar, está creando un momento único e irrepetible que es absolutamente suyo...

miércoles, 23 de junio de 2010

El Arbol de Manzanas

Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas.

Un pequeño niño lo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él. Trepaba al árbol hasta el tope y él le daba sombra. Él amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.

Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste: "¿Vienes a jugar conmigo?" pero el muchacho contestó "Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos".

"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero... Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera tú obtendrás el dinero para tus juguetes". El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste.

Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó: "¿Vienes a jugar conmigo?" "No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?"... " Lo siento, pero no tengo una casa, pero...tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa". El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario.

Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado. ¿Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó "Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?". El árbol contestó: "Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz". El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.

Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo: "Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas". El hombre replicó "No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar...Por ahora ya estoy viejo". Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo, "Realmente no puedo darte nada.... la única cosa que me queda son mis raíces muertas". Y el hombre contestó: "Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años". "Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven siéntate conmigo y descansa".

El hombre se sentó junto al árbol y este feliz y contento sonrió con lágrimas.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá... Cuando crecemos los dejamos .....sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas... No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices.

Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres... Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón y su recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado...
technical schools

sábado, 12 de junio de 2010

Una Lección de Mi Padre


Nuestra familia siempre ha estado dedicada a los negocios. Mis seis hermanos y yo trabajamos en el negocio de mi padre, en Mott, Dakota del Norte, un pequeño pueblo en medio de las praderas. Comenzamos a trabajar haciendo diferentes oficios como limpiar el polvo, arreglar las repisas y empacar, y luego progresamos hasta llegar a atender a los clientes. Mientras trabajábamos y observábamos, aprendimos que el trabajo era más que un asunto de supervivencia o para hacer una venta.

Recuerdo una lección de manera especial. Era poco antes de Navidad. Yo estaba en octavo grado y trabajaba en las tardes, organizando la sección de los juguetes. Un niño de cinco o seis años entró en la tienda. Llevaba un viejo abrigo marrón, de puños sucios y ajados. Sus cabellos estaban alborotados, con excepción de un copete que salía derecho de la coronilla. Sus zapatos gastados, con un único cordón roto, me corroboraron que el niño era pobre -demasiado pobre como para comprar algo. Examino con cuidado la sección de juguetes, tomaba uno y otro, y cuidadosamente los colocaba de nuevo en su lugar.

Papá entro y se dirigió al niño. Sus acerados ojos azules sonrieron y un hoyuelo se formó en sus mejillas mientras preguntaba al niño en qué le podía servir. Éste respondió que buscaba un regalo de Navidad para su hermano. Me impresionó que mi padre lo tratara con el mismo respeto que a un adulto. Le dijo que se tomara su tiempo y mirara todo. Así lo hizo.

Después de veinte minutos, el niño tomó con cuidado el avión de juguete, se dirigió a mi padre, y dijo:

"¿Cuánto vale esto, señor?"
"¿Cuanto tienes?", preguntó mi padre.

El niño estiró su mano y la abrió. La mano, por aferrar el dinero, estaba surcada de líneas húmedas de mugre. Tenía dos monedas de diez, una de cinco, y dos centavos -veintisiete centavos. El precio del avión elegido era de tres dólares con noventa y ocho centavos.

"Es casi exacto", dijo mi padre, cerrando la venta. Su respuesta aún resuena en mis oídos. Mientras empacaba el regalo pensé en lo que había visto. Cuando el niño salió de la tienda, ya no advertí el abrigo sucio y ajado, el cabello revuelto ni el cordón roto. Lo que vi fue un niño radiante con su tesoro.

LaVonn Steiner

Uno se gana la vida con lo que recibe, pero hace su vida con lo que da. Winston Churchill

F
Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38