Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiempo. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de noviembre de 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

A MI HIJO ADULTO


Mis manos estaban ocupadas todo el día.
No tenía mucho tiempo para jugar
Los pequeños juegos que me pedías.
No tenía mucho tiempo para contigo estar.

Tenía que lavar tu ropa, coser y cocinar,
Pero cuando venías con tu libro de colorear
Y me pedías que disfrutara de tu diversión,
Yo te decía: Un poco más tarde, hijo

En la noche te arropaba con seguridad.
Y escuchaba tus oraciones en la claridad,
Luego de puntillas la puerta cerraba con suavidad...
Me hubiera gustado quedarme un minuto más.

Pero la vida es corta, los años pasan volando...
Un pequeño niño creció muy rápido.
Ya a mi lado él no va a estar,
Sus preciosos secretos para confiar.

El libro de colorear guardado está,
Ya no hay juegos que jugar,
Ni besos de buenas noches, ni oraciones que escuchar...
Todo eso en el pasado se va a quedar.

Mis manos, una vez ocupadas, están quietas.
Los días son largos y difíciles de llenar
Desearía poder volver a tras y hacer
Esas pequeñas cosas que pediste en ese ayer.

Anónimo

Los padres tienen muchas cosas que hacer y horarios que cumplir. Sin embargo, los abuelos casi siempre son diferentes. Aun cuando tengan muchas cosas que hacer, comprenden que nada es tan importante como jugar con un nieto. Los niños no se quedan pequeños por mucho tiempo.

El llamado de Dios en la vida de un abuelo es a nunca estar demasiado ocupado para los nietos.

Eclesiastés 9:10
Todo lo que venga a la mano, hazlo con todo empeño.

sábado, 12 de junio de 2010

El Mejor Regalo de los Abuelos

Reflexiones Cristianas


Uno de los mayores regalos que los abuelos pueden darles a sus nietos es el tiempo. Los padres no siempre tienen tiempo para jugar con sus hijos. Los abuelos casi siempre encuentran el tiempo para lanzar una pelota, hornear panecillos o salir a caminar. Pueden hablar el tiempo para enseñar a sus nietos a atarse los cordones de los zapatos, a montar en bicicleta o a hacer sándwiches de mermelada.

Los abuelos de Esteban iban a cada juego de pelota , partido de fútbol y programa de Navidad. Recuerda muy bien verlos cuando se sentaban en la primera fila en la iglesia o en el gimnasio del instituto para animarlo. Su abuelo siempre se ponía uno de sus sombreros grises. La abuela casi siempre llegaba con sus vestidos floreados.

Asistían a cada graduación, día del maestro y ferias de ciencias. Esteban rememoraba las muchas veces que disfrutaron juntos un helado los miércoles por la noche después de la iglesia. pensaba a menudo en los almuerzos del domingo y los refrescos fríos al terminar los juegos de pelota en las noches cálidas de verano.

"Para mi cumpleaños, mis abuelos me compraban regalos que me gustaban de verdad", reía Esteban. "Pensaban mucho los regalos que me compraban. No compraban lo que les gustara a ellos. Dedicaban el tiempo para decidir qué le gustaría a un niño de mi edad y comprobaban ese especial tesoro sin tener en cuenta el precio".

Después que Esteban se casó y llegaron sus hijos, su vida estaba muy ocupada. Sin embargo, Esteban hizo una prioridad llamar a sus abuelos todas las semanas. Sus abuelos estuvieron dispuestos a darle su tiempo cuando era un niño, y él decidió que les daría un poco de su tiempo ahora que era adulto.

Con frecuencia, los niños y los abuelos deletrean así la palabra amor: T-I-E-M-P-O.

Debido a que los amaron desde el principio los niños aman a sus abuelos con todo su corazón.

Salmo 127:3
Los hijos son un regalo de Dios; recompensa suya son.